Muchas veces, por razones del destino, llegamos a fijarnos en algo, es entonces cuando queremos averiguar cuál sería el resultado al probar eso que nos interesa.
Aquellas primeras sacudidas provocadas por el movimiento y la fuerza de las olas te enseñan que la rigidez y la agitación no son tus mejores aliados en momentos tan confusos y amenazantes. Por lo cual, es la serenidad y la relajación lo que te permite rodar y amoldarte al revolcón como se presente hasta el punto de emerger a la superficie y llenar tus pulmones con una buena bocanada de aire.
En ocasiones se busca una ola perfecta. Pero esa ola tarda en llegar, e incluso a veces, ni llega. Pero es en ese periodo de tiempo en el que nos podemos parar a reflexionar, nos podemos parar a liberar emociones, y así, cuando llega una ola, sea o no sea perfecta, cuando la cavalgas todos los problemas se disuelven, es como si no hubiese nada más. Tú, el mar y el aire. Un sentimiento refrescante en tu cabeza, algo que no se puede definir, algo que cada uno siente a su manera. A veces parece que puedes volar. Te hace creer que puedes hacer lo que quieras. Todo si paseas en una ola.
Para muchas personas puede ser peligroso, pero solo si el miedo te corrompe, solo si eres incapaz de tomarte con serenidad que el mar te impida llegar a la rompiente, solo si consigues no dejar de remar hasta el final, podrás saber lo que es que una llama arda en tu interior y de esa manera no sentir el agua fría de tu cuerpo.
No se puede decir mucho sobre algo de lo que todavía tengo que aprender. Todos los días se aprende algo nuevo, y en un mar cuyas olas nunca son iguales, es imposible decir que ya no te queda nada por aprender. Como en cualquier deporte, como en cualquier situación, te puedes evadir del mundo y respirar el aire de verdad.

Tú, tu tabla el va y ven del mar. Te mece y te mece ahora mas agitado, ahora mas lento, ahora apenas siente que esta sobre tu tabla en el mar, la mar, el mar. Como bien dices es muy difícil (en incluso de atrevería a decir imposible) relatar qué es lo que se siente cuado estás en el pico mirando mar adentro, ves que una ola, esa ola, la ola se aproxima hacia tí, sin darte apenas cuenta te giras y te pones a remar con todas tus fuerzas para cogerla. Maldición no a podido ser, pero siempre que da otra oportunidad, sabes que ese día las olas llevan en series de 30 segundo y que cada 5 minutos viene La ola, espera pacientemente a que llegue y lo vueles a intentar, esta vez sí a sido posible. Siente como la ola te empuja, como tu tabla se orienta hacia el suelo, se te va a clavar, un nudo en el estómago y un cosquilleo por todo el cuerpo. Te arrepientes de haberla cogido pero antes de que te des cuenta estás de pie en la tabla y te sientes la reina de la ola mejor o peor está surfeando de repente plof!! Te caiste, te llevaste un golpe de "agárrate que hay curva", te esta envolviendo la ola, tú por un lado y tu talba por otro, el intenvo al rededor del cuello, te falta el are y no cosguen salir a la superficie, de depente lo consigues tomas una bocanada de aire ese aire que huele a mar, a vda a paz a tranqulidad, a evasión, ese aire que huele a tí. Pese a lo sucedido cojes tu tabla te subes encima de ella y pones rumbo de nuevo a pico, el afán de superación, de repetir esa sensación siempre estará presente. Poco a poco y sin darte cuenta vas progresando, quizás no cosigues hacer un tubo o un giro de 360º pero consigues remas hasta el pico si apenas cansarte consigues coger el 90% de las olas que te propones, consigues hacer "filigranas" mientras la esperas a ella, a la ola. Llegará el momento en que seamos viejitas y seremos las superabulas pues habremos viajado por todo el mundo surfeando y les enseñaremos a nuestros nietos a surfear.
ResponderEliminarTE QUIERO!
Tendremos que volver a hacer surf enseguida eh! que sino el mar nos echará de menos :)
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