domingo, 22 de julio de 2012

Comparte tus silencios.

Es importante tener amigos. Es importante conocer a las personas de tu alrededor, compartir con ellas palabras; y silencios. Siendo estos últimos de los más importantes, porque habrá pocas personas en la vida con las que los silencios puedan significarlo todo y nada a la vez. Personas con las que sin casi emitir palabras te compenetras. La verdadera amistad no tiene por qué tener sentido.

No estés mal.

No es tan fácil no estar bien. Si no estás bien puedes hacer que los demás se den cuenta, o no. Si decides lo primero, te arriesgas a encontrarte con un mundo de personas a las que no les importas, que no les importa en absoluto como estés, que no harán nada por intentar hacerte sentir mejor. Si haces lo segundo estás arriesgándote a que quien tú consideras que te conoce mejor que nadie no te diga eso que quieres oír, eso tan famoso "yo sé que no estás bien". Claro, te arriesgas, si no arriesgas no ganas. Pero... ¿Y si pierdes? ¿Y si descubres que todos esos amigos que crees tener, en realidad pasan de ti?
Yo confío en que haya personas como yo, que te quieran escuchar aunque casi ni te conozcan. Confío en eso, pero nunca he tenido suerte. Y lo peor de todo, cuando te defraudan. Cuando la persona en la que más confiabas, de repente se convierte en un extraño más. Solo sientes dolor, desánimo, y no encuentras una razón por la cuál levantarte y seguir arriba, por la cuál no derrumbarte. Y es horrible, generalmente, porque te hace sentir más solo de lo que realmente estás.

sábado, 21 de julio de 2012

Gracias.

Gracias a todo el mundo por estar ahí. 
Gracias a ti por haberme ayudado. 
Simplemente gracias, por estar ahí cuando no me quedaba nadie más. Por no haber dudado de mi. Por haber seguido aquí.

No quiero irme.

Siempre llega. Todo acaba terminando. Lo quieras o no, hay etapas de tu vida que se acaban; que no podrás repetir. 
La niñez la hemos pasado, de haber sabido que era una de las mejores cosas que nos podía pasar fijo que la hubiésemos disfrutado el triple, o no.
Y es triste, la verdad. Nunca te lo llegas a imaginar hasta que pasa. Un día sin más, te das cuenta de que todas esas amistades que has hecho, que todos esos momentos que has vivido, que todo lo bueno y lo malo queda atrás. No te lo imaginas, no quieres creer que es así, pero sabes la verdad. Vas a dejarlo todo atrás. 
Piensas que las amistades, que todo, lo conservarás, que no os distanciareis tanto, y bueno, es cierto, puede que lo consigáis, pero fijo que no es lo mismo, y lo sabes.
Yo no lo quiero admitir. No quiero admitir que he crecido, que tal vez haya personas a las que nunca vuelva a ver, que es probable que lo que fue lo mejor de mi vida solo se quede en un mero recuerdo, que tendré que abandonar cosas por las que llevo una vida luchando. Y es que puede que me vaya lejos, y que nada sea lo mismo. No quiero admitir que todo ha terminado, porque todo acaba de empezar. Un final es solo un nuevo comienzo. Duele, y mucho, dejarlo todo atrás. Pero no queda otro remedio, a todos, tarde o temprano, nos ocurre. No todo puede ser perfecto, y con ello solo quiero decir, que lo echaré todo mucho de menos.
Echaré de menos nuestros enfados.
Nuestros abrazos.
Nuestros besos.
Nuestras risas.




Nuestra forma de divertirnos.
Nuestros silencios.
Nuestros chistes.
Nuestros momentos.


Que me ayuden a levantarme.
Poder volar.



Conocer a gente.
Hacer amigos.
Y no tan amigos.




Echaré de menos nuestras palabras, y nuestros sueños, nuestro cielo y nuestro sol, nuestras estrellas y nuestra luna. Echaré de menos todo y nada, nada y todo. Echaré de menos estar donde estaba bien.

jueves, 19 de julio de 2012

No pasa el tiempo para los sueños

Después de tanto tiempo me he dado cuenta de que las cosas que me asustan me hacen más feliz.
Todo lo que ahí está, todo lo que forma parte de tu vida, lo bueno, lo malo, lo difícil, lo fácil, lo que nadie sabe, te hace feliz. Lo que te asusta forma parte de ti, ayuda a construir tu felicidad.