sábado, 19 de mayo de 2012

¿Sabes a quién cogerle cariño?

No me gusta cogerle cariño a las personas. No me gusta que las personas me cojan cariño a mi. 
"Persona fría" pensareis. Pero no es eso, es solo que me he llevado decepciones. 
Si confías en alguien, si lo empiezas a apreciar, le estás dando un poder enorme, tendrá el poder de destruirte. Pero claro, confías en esa persona, piensas que no lo hará.
Yo, personalmente, adoro a prácticamente toda persona que conozco. Le cojo cariño a la gente muy rápido, de un día para otro puedes convertirte en algo importante en mi vida. Que luego desaparezcas es otra historia, aunque si has sido algo para mi, seguro que te recordaré.

Muchas veces siento que quiero mucho a personas que a mi no me tienen ningún aprecio. No las culpo, yo le pillo cariño a la gente demasiado rápido, sin motivos aparentes. Y me gusta ayudarles siempre, me gusta sentirme útil, me gusta demostrar mi cariño con acciones así.
El problema que tengo yo, y muchas personas más, es que no sabemos a quien cogerle cariño, no sabemos quién de verdad merece la pena. No sabemos hacer amigos de verdad. Y eso, en esta vida, es algo bastante malo.

No sé que expresar

Yo no sé escribir. No escribo cosas a lo cursi, cosas bonitas, no escribo noticias, no soy periodista, a veces puedo dar mi opinión sobre algún tema, pero no escribo. Simplemente trato de expresar mis sentimientos aquí, donde nadie se da cuenta de quien soy, donde nadie se da cuenta de lo que quiero decir. 
Y ahora, prosigo con mi historia, después de la operación, después de la rehabilitación, llegó el momento de jugar. No voy a mentir, es difícil. Me está costando mucho, porque no tengo tiempo para entregarme.
Durante toda mi etapa, he vivido grandes momentos. Desde que vuelvo a jugar, más que disfrutarlo, parece que lo sufro. Y ya no sufro solo por el hecho de no poder ser como antes.  Por el hecho de que mi equipo, conmigo, haya conseguido un triunfo. Sufro porque echo de menos a mis compañeras, a las que de verdad me enamoraron, a las que de verdad considero mi familia, mis hermanas. 
Las echo de menos si, porque no puedo jugar con ellas. Porque ellas van a triunfar, y yo no formaré parte de eso. Porque yo quería seguir con ellas, pero no es posible.


Y cuesta mucho, lo admito. No es fácil llegar después de una grave lesión y que todo vuelva a ser como antes, no. Lleva su tiempo, y a mi me está costando más de lo que pensaba, pero mentalmente, porque sé que mi rodilla está perfectamente, es mi espíritu el que es diferente, el que ya no quiere volver a ser como antes porque teme que le hagan daño, otra vez.

sábado, 12 de mayo de 2012

Porque el camino está lleno de piedras, pero es el camino a seguir.

A nadie le gusta lo inseguro, perder, caer, hacerse daño, quedar marcado por heridas y menos si han sido profundas que tardaron en cicatrizar... a nadie le gusta tropezar con el mismo obstáculo sabiendo lo mucho que dolerá la caída.
La realidad es que nadie se salva de sufrirlo alguna vez, por muy hábil que sea. Aún así, hay diferencias.

Hay quien es fuerte y apenas le duele. Hay quien se hace el fuerte y sufre en silencio. Hay quien llora y quien sonríe irónicamente porque sabía que era inevitable acabar así. Hay quien se avergüenza de caer y quien lo cuenta como algo que simplemente pasó. Hay quien necesita ayuda y quien se vale por sí mismo para seguir adelante. Hay quien se arrastra unos cm antes de levantarse y quien reacciona rápidamente apenas rozando el suelo. Hay quien aprende a evitar ese obstáculo y quien elige nuevos caminos. Hay quien al cambiar su rumbo acierta, y quien se equivoca y elige una ruta más abrupta. Hay quien cae de nuevo en lo mismo por despiste,por cabezonería, por orgullo, por engaño, por irresponsabilidad... o porque simplemente se dio cuenta de que lo que le llevó hasta allí compensaba con creces el dolor del tropiezo...
Es una pena que sólo las heridas y no las sonrisas dejen marcas en nuestro cuerpo. No nos olvidaríamos tan fácilmente de lo bueno.

jueves, 10 de mayo de 2012

No entendemos el valor de los momentos

hasta que estos se han convertido en recuerdos.
Da el máximo ya, porque igual no vuelves a tener otra ocasión. No te hundas ahora, porque si lo haces, perderás tu tiempo de vida. Sigue luchando, hasta el final, no te rindas. Que si no quieres sonreír no lo hagas, pero recuerda que es mejor hacerlo, y demostrarle a todos que no te vas a rendir, que no te vas a caer, y que si lo haces te levantarás.

Si la cursilería te embriaga, déjala seguir.

Hay gente que se pierde en las ciudades, en los pueblos, por caminos...
Yo me pierdo en tu mirada, con tu sonrisa.