jueves, 15 de noviembre de 2012

I'm sorry, I love you

Siento no ser perfecta. Siento no ser lo que quieres que sea, ni tan siquiera algo parecido. Siento ser tan complicada, tan diferente, tan rara. Siento ser como soy. Siento no quererte como es debido, como quieres que te quiera, como quieren los demás. Lo que sí te puedo asegurar es que te quiero. A mí manera, sí, que ni se acerca a ser la mejor, pero bueno.

No quiero que me digas nada, no quiero que respondas, solo quiero decirte lo mucho que te quiero por la sonrisa estúpida que me haces poner. Gracias por hacerme feliz sólo con ser como eres.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Proteger lo que aún me queda... a no ser que no quede nada

Ahora me doy cuenta de que soy débil, más de lo que creía...
Creía que era capaz de proteger todo lo que tengo alrededor sin problemas, y me daba igual todo lo que me cayera encima, yo seguiría ahí, protegiéndolo todo, todo lo que más quiero. 
Porque me lanzaría al abismo sin mirar atrás por todo esto.. Pero ya llegan a haber cosas que me superan, y al final me doy cuenta de que no soy tan fuerte como yo creía, será que me debilito cada vez más cuando alguien a mi alrededor cae, y yo no puedo evitar que caiga, cuando de nuevo llega algo que hace que yo caiga, con o sin éxito. 
Mi fuerza es algo que tiene un límite, un límite que por mi todo esto ya ha alcanzado y superado sin esfuerzos. Ante todo, intentaré seguir en pie, porque creo que aún tengo fuerzas para proteger lo que aún me queda, aunque el mundo se me venga encima…
Pero... ¿Qué es lo que me queda? Ni yo misma lo sé. 

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Lo más triste? Un recuerdo feliz

Un día te despiertas tocando las nubes y al día siguiente te acuestas con mil heridas que ya no tienen cura, te das cuenta de todo lo que tuviste y que por una remota razón ya no tienes. Te das cuenta de que toda la felicidad que hace unos pocos días tenías a desaparecido dando paso a un dolor inexplicable, te sientes solo, vacío, muerto por dentro... 
A veces, no solo los malos recuerdos nos ponen tristes. A veces, es tan solo el hecho de saber que los buenos, los mejores, no se volverán a repetir.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Que no lo puedo evitar

¿Qué hay de las sonrisas tontas que me sacas todos los días? ¿Por qué me despierto con una sonrisa viendo tus buenos días a través de una pantallita?
Porque da igual todo lo que pase, porque da igual lo que nos separe. El sentimiento es el mismo. 
Cada día me gustas más. O quizás solo sea mi impresión. 
Pero esto no se logra sin más. Tengo la sensación de que es un embrujo, una ilusión, algo imposible. 
¿Perfección dices? No soy perfecta, lo sé. No quiero serlo. Este sentimiento si que es perfecto, y sería más perfecto si estuvieses a mi lado. Si pudiese dormir a tu lado, para despertarte cada mañana con un beso diciéndote: "eh, se acabó el dormir,  que la noche se ha acabado y comienza otro día a tu lado". Todo tu ser si que es perfecto.
Que no lo puedo evitar, te quiero.

Que se ha acabado la magia

"Creo que la felicidad está donde no la estoy buscando. Más que creerlo, lo sé. Quizás por eso lo hago."

¿Sabes? El tiempo pasa demasiado rápido. Un pequeño vistazo a lo que ayer llamabas "presente". Un pequeño cambio de opinión de lo que era el mejor día de tu vida. Avanzando hacia delante con miedo, sin ganas, con dudas, sin esperanzas.

Te miro, dime, ¿Por qué te crees tan invencible? ¿Cómo consigues tener esa seguridad? No. La pregunta es ¿Por qué yo no puedo?

Lo que me hacía feliz, ahora ya no sé si me sigue causando la misma sensación. Porque una vez pasa, una vez lo pierdes todo, si además te esfuerzas en recuperarlo, y cuando parece que ya lo tienes... PUM, todo vuelve a irse a la mierda. 

Me siento destrozada, como si mis propias ruinas ardieran ante esta mierda de final no feliz.

Siento que nada vale la pena. Que todo ya da igual. Mundo aparte. Nada de puntos. No quiero que sea el fin, o sí, no lo sé.
Que se ha acabado la magia y hay que bajar el telón, es que puede ser que se haya acabado la función.

Tú eres tu peor enemigo

"A mi no me dan miedo los monstruos, ni los vampiros, sé que no existen. A mi, lo que más miedo me da, es el espejo. No existe peor enemigo que aquel que conoce tus miedos y tus puntos débiles  y además anda suelto por todos los sitios a los que vas. Cada vez que lo miro veo todo lo que no me gusta de mi. Y aunque piense lo tonta que soy por pensar así, mi reflejo siempre acaba ganándome la batalla."
Resulta entonces, que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. 

Porque somos los que de verdad sabemos que nos aterroriza, que nos encanta, que nos podría hacer daño. 

Aquella persona a la que le confiemos nuestros más profundos deseos, los miedos que más nos aterrorizan, esa persona, tendrá todo el poder para destruirte. Pero... tú confías en que no lo haga.

Yo tengo miedo de mi misma, porque no sé lo que hago, porque no razono, porque no tengo ni idea de lo que quiero decir, porque puedo pasarme el día llorando sin tener un porqué aparente, cuando sé que en realidad existe. 


No digas que estás mal sin saber por qué. Porque tú sabes que si lo sabes, sabes lo que se te viene a la mente, sabes lo que sientes y dejas de sentir. 

¿La amistad? Ya, claro que podrán ayudarte, pero si eres como yo, que a nadie le interesan tus penas, que se han acostumbrado a que estés siempre sonriendo... ¿Qué más da?
Total, nada cambia nada, el tiempo pasa, yo no siento nada. Ya no sé que hago aquí. Quiero escapar, lejos de mi misma, a un sitio en el que no me pueda encontrar. No sé que digo, no sé que hago, no sé que pienso... bueno, si, si que lo sé. Solo paso el día, dejo que pase el tiempo, pensando en cómo las cosas podrían haber ido de otra forma, lamentándome por aquello que quise, y que al final perdí. Compadeciéndome de mi misma, por el simple hecho, de ser yo.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Pierde y gana

A todo el mundo le llega ese momento, ese momento en el piensas que todo se acaba, que ya no tienes nada que perder, que da igual lo que pase. Y será entonces ese momento en el que tengas todas las de ganar, porque no tendrás nada en que pensar que pudieras perder en caso de fallar.

¿Sabes lo qué me pasó a mi? Que un día, tras perderlo todo, mis ganas de ganar aumentaron. Pero una vez que lo volví a perder... Bueno, ya ni ganas me quedan.