viernes, 29 de abril de 2011

Esperando a que me rescaten de mi isla secreta.

Hoy me ha dado por llorar, pero no me importa. Siempre me han dicho que llorar es una buena forma de sacar a la luz las penas. Incluso en mi caso, que lo hago a oscuras por miedo a ver mi maldito reflejo en algún cristal, en algún espejo. 
Hay días en los que parece que no tienes más que dos opciones: O metes tu cabeza en el horno; o metes en el horno la cabeza de la persona que odias.
Parece increíble, te dedicas una vida a crear un espacio personal, solo tuyo, en el que solo tú puedes entrar. Pero cierto día te das cuenta de que te has perdido, de que no puedes salir, y simplemente esperas a que alguien te rescate de ese lugar secreto, difícil si nunca le has dejado entrar a nadie...

Y siento que caigo...
caigo...
caigo...
estrepitosamente.
¿Y ahora que queda? Esperar a que me rescaten, nada más.

lunes, 25 de abril de 2011

Te echaré de menos amiga.

Recuerdo que un día llegaste, con tus hermanitos y hermanitas, y después de todos los sucesos solo quedaste tú. Por eso eras mi favorita, porque seguías aquí, al igual que tu hermano mayor y tu madre.
Fue pasando el tiempo, fuimos trabando relación, yo te entrenaba para que supieses defenderte, aprendiste bien, una de mis mejores alumnas. Te cogí cariño, puede que parezca imposible que yo le tenga cariño a algo, pero si, mucho cariño, te convertiste en mi mejor amiga. Tu estabas conmigo cuando yo estaba enferma, cuando me iba a dar una vuelta en bici, estabas ahí siempre. Yo estuve a tu lado en los momentos crudos, en el accidente, durante tu paralisis, durante tu primer parto... y quería estar ahí en el momento de tu muerte, para acompañarte, para que no te sintieses sola,  pero te fallé. Ayer te dije: aguanta unas horas, 24 por favor. Sé que lo intentaste, yo solo quería que te curases, y por eso no estaba contigo, porque quería que te curases y quería dejarte descansar, iba a llevarte al veterinario, pero cuando fui a por tí ya era tarde. Tu cuerpo inerte me partió el alma, quise pensar que estabas dormida, pero por mucho que te tocaba no respirabas, no sentía tu corazón latir...
y ahora solo puedo decir, que lo siento, y adios pequeña amiga.

 tu hijo era alucinante, le querías, yo le quería, y cuando lo mataron tu me enseñaste donde estaba el cuerpo, tu me ayudabas, y sabias comunicarte conmigo.
Fuiste fuerte, aguantaste al máximo, casi no te quejabas.

martes, 12 de abril de 2011

Amigo fiel.

Cuando era pequeña me pasaba el día corriendo, pero nunca estaba sola, siempre había unos pequeños seres corriendo a mi lado. Siempre. Nunca me han abandonado, cuando yo me caia al suelo y no me podía levantar, hacían que me animase y así yo volvía a empezar. Quizás un día me di cuenta de que crecían muy rápido, que aunque yo siguiese siendo una niña, ellos ya eran adultos, yo quería jugar, pero quizás no siempre iban a querer, por eso pensaba que crecer iba a ser aburrido.
Ahora que la que está creciendo soy yo, me doy cuenta de que tenían razón, en ocasiones es mejor no pasarse el día jugando, pero aún así, preferiría ser otra vez una niña, y me encantaría que fuesen cachorros sin más...
Han crecido, yo he crecido, pero cada vez que nos tiramos al suelo, cada vez que saltamos, cada vez que decimos algo, nos entendemos, y somos felices, porque sabemos que nos queremos.

Puede que haya gente tan cruel capaz de abandonarlos, simplemente puedo decir que no tienen sentimientos, son amigos fieles, ellos jamás nos abandonarían, y nosotros, como siempre, tenemos que hacer algo para fastidiar su existencia. Es imposible mirar a un cachorro a la cara y no sonreir, porque realmente, se hacen de querer, y muchas veces las personas no se merecen ni la mitad del cariño que estos seres les ofrecen.

sábado, 9 de abril de 2011

Llora si lo necesitas.

No me gusta que me vean llorar ¿sabéis por qué? Porque cuando me ven llorar el muro que he construído se derrumba.
Tengo que admitirlo, ver a la gente llorar me causa malestar, me siento mal, mal por no poder hacer nada para solucionar cualquiera que sea el problema que haga que derrame sus lágrimas.
Lo sé, he vivido momentos, en los que debería de haber llorado, solo para que la gente pudiese ver que hay cosas que me importan. He vivido despedidas, momentos irrepetibles, dolores físicos, dolores causados por "amistad", momentos angustiosos, presiones increíbles... y por no mostrar mi lado real no he llorado. Esperé a llegar a casa para poder llorar tranquila.
Pero, sinceramente, a veces me arrepiento de haberme acostumbrado a no llorar, porque hay momentos en los que necesito llorar, y me contengo y no lo puedo evitar. Guardar esos sentimientos no sirve de nada.

A veces basta con mirar a tu alrededor. Puedes llorar en silencio, o llorar observando lo que de verdad está ahí. Nada es importante, todo puede ir mal, pero a quien no le afecta eso le da igual.

jueves, 7 de abril de 2011

Viaje en tren.

Nuestra vida a veces se parece a viajes en tren. Puede que el tren que queramos coger en nuestras vidas no nos lleve a la felicidad, puede que descarrile, o que no te haga llegar al destino que tú querías. Algunos no llegan a la primera curva, otros se averían con la primera lluvia.
Muchas personas querrán coger un tren tras otro para conseguir, con varias oportunidades, la felicidad. Otros pretenden conseguirlo con un slo viaje, y al fracasar se derrumban.
Muchas veces nos metemos en el tren, y no nos fijamos en lo que dejamos en la estación. Amigos que con una lágrima te despiden, que hacen apuestas de si volverás. 
En ocasiones nos encontramos con que en el tren podemos cambiar de vagón, podemos cambiar a primera clase, podemos hacer cambios, somos nosotros los que elegimos; pero al final, el tren llega a su destino, al final siempre hay un final.

martes, 5 de abril de 2011

siento, luego sigo.

Cuando sientes que nadie te apoya...
Cuando parece que todo el mundo está en tu contra...
Cuando no encuentras nada por lo que luchar...
A veces no recibimos suficiente apoyo, en ocasiones solo es necesario decir unas palabras como: "confío en tí" "sé que lo lograrás". Si no te las dicen, sientes que no te apoyan. Si te las dicen, temes defraudarlos.
Sientes que estás atado por esas cadenas que impiden que seas feliz.  Sientes algo, y eso es lo fundamental para decir: puedo sentir, luego puedo seguir.

Cuando te enfrentas a esas sensaciones que no paras de recordar, es entonces cuando te das cuenta de lo realmente doloroso que es intentar fingir que nunca has sentido nada.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Rendirse? eso no es una opción.

Tienes un camino. Tienes una vida. Tienes algo por lo que luchar.
Si piensas que todo está perdido, si te preguntas por qué intentar algo más si solo hay una pequeña posibilidad, si algo te atormenta... siempre que la pregunta sea ¿por qué? responde: ¿y por qué no?

No es fácil secarme los ojos, reírme de mi caída, levantarme y volver a empezar. No, no es fácil, pero habrá algo por lo que merezca la pena hacerlo. Puedes pensar que hay muchas cosas que hacen que no merezca la pena, pero concéntrate en la que hace que si lo merezca.

Lo que distingue a los ganadores es su espíritu. 
Aprieta los puños, levántate y resiste.
Aprieta los dientes y aguanta.
Sea como sea, solo no te rindas.

El camino puede ser largo y difícil, pero algún día se terminará, pero si quieres que eso ocurra tendrás que empezar a caminar, y ver como todo va pasando, como lo malo se pierde entre la espesura del bosque que te costó cruzar.



¿RENDIRSE? ESO NO ES UNA OPCIÓN.

Pudiendo haber una esperanza, la opción más fácil siempre es desistir, te quejas de esas páginas malas que no te dejan avanzar, pero aún así no quieres echarlas al fuego, aunque si te permites quemar el libro entero.

Volver a empezar.

No me gusta pensar, si pienso casi siempre me caigo, y sí, tengo miedo de que en algún momento no me pueda levantar.
El tiempo me ha enseñado que muchas personas no son de fiar, y que otras muchas lo son aunque yo no lo sepa.  Yo solo quiero olvidarme de todo, y volver a empezar. Como en aquellos tiempos en los que no conocía a nadie y solo quería conseguir a amigos con los que pasar el rato, pero ahora, eso no sirve, ya no es tan fácil, la gente desconfía, no es sencillo ganarse la amistad y la confianza de las personas. Pero aún así, si ya no tienes esos sentimientos, si ya no tienes amigos, ¿importaría perder la memoria, y de esa forma volver a empezar? Yo lo único malo que veo es, que de esa manera, no recordaría mis errores, no recordaría los errores que los demás cometieron conmigo, y entonces volvería a ser vulnerable a que me hiciesen daño.
Solo he podido decir una vez que confiaba en alguien tanto como para darlo todo, después de amargarme la existencia, yo que pensaba que no volvería a sentir esa sensación, encuentro algo que me hace revivirlo, pero ya he avisado, NO SOY DE FIAR. Pero les da igual, al final confían en mí, y ahora no sé si ha sido mi culpa o no, pero todo se está volviendo a ir a la mierda, que es donde yo me debería de haber quedado. Solo quiero olvidarme de esos malos momentos, y es que la gente no comprende lo doloroso de la situación, y algún día podré explicarla, cuando me salgan las palabras, de momento, que cada uno siga con su vida, que cada uno forme su camino, pero una persona no debe de confiar en nadie, ya que hasta nuestra sombra nos abandona en la oscuridad.
¿La parte positiva y optimista? Ese tipo de personas podrán decir: la sombra no nos abandona, sigue ahí aunque no la veamos.
Yo no puedo asimilar esa frase, así que prefiero seguir pensando que si alguien confía en mí la ha fastidiado y yo no he tenido la culpa.


Quiero volver a empezar. Arrancar las hojas que me hacen daño y no me dejan continuar mi historia, no me dejan formar mi final.