jueves, 17 de febrero de 2011

Duelen los momentos

Duele. No puedes evitar el dolor. Aún así, intentas demostrarle al mundo que tendrá que poner las cosas un poco más difíciles para poder verte llorar.
Se dice que el dolor, cuando es por dentro es más grande. Esto es porque cuando lo sientes pero intentas no mostrarlo, el dolor es más fuerte. Hace más daño que nadie pueda decirte que te compadece, o que intenten buscar una solución. Normalmente, cuando un dolor parece tan fuerte que no se muestra en el exterior, significa que ese dolor podría dejar esos pequeños huecos en nosotros, y tenemos miedo de que alguien aproveche ese punto débil para vencerte. A veces, solo es que no quieres que los demás sepan cuál es tu punto débil porque quizás te averguences de él.
Duele, y mucho, saber cuál será el desenlace final de lo alegre de tu vida. Duele mucho pensar en la frase: "mirar atrás, saber que no vais a estar, y tenerlo que afrontar." porque eso será lo difícil, afrontarlo. Jamás te podrás olvidar de todo ello. Las personas no se olvidan, solo se aprende a vivir sin ellas. Entonces piensas en cómo aprender a vivir así, pero es difícil, y duele. Duele que todo lo que veas te recuerde a momentos tan felices y que jamás se repetirán, es horrible saber que el tiempo pasa tan rápido, que un buen momento, por muy buen momento que sea no volverá cuando tú lo desees.  Ese momento ha terminado, y como los demás acabará en el cajón de los recuerdos, y caerá en el cajón del olvido si tú no lo cuidas.
Todo pasa tan rápido, todo es tan corto... Miras al futuro y temes lo que pueda pasar. Duele saber cuál será el final. Duele que aunque falte tiempo, sepas que ese es el final, y entonces toda tu visión cambie.
Pero abre tus ojos, olvidáte del tiempo, olvidate de todo, vive el momento, haz que sea largo, haz que no se acabe nunca.  No pienses en el final, porque si lo piensas acabará llegando. Suelta lo que tienes en tu interior, y no te rindas, no desistas en el olvido. No dejes que todo acabe. No te vengas abajo por todo lo que duele.
Sobre todo, nunca digas nunca, jamás digas jamás, e intenta no decir mucho el siempre, porque no siempre se cumple.

Todos los momentos se juntan para crear un único momento.
Polvo. Brillo. Lluvia. Es lo que quedará- Corre lejos, alejate del dolor, pero nunca olvides que sin él no sería lo mismo, la vida está para superar esas dificultades, porque sin ese dolor, nada sería igual, y entonces nada sería como es. Todo dejaría de tener sentido. Los sueños, una de las cosas que hacen más interesante vivir. Y así, soñando, deseando algo con todas tus fuerzas, el dolor parece menos.
Puede que duela, pero intenta olvidarte de esa sensación, y preocupate por el presente, el momento.

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