viernes, 29 de julio de 2011

En la vida es necesario tener grandes esperanzas

Si no las tienes nunca obtendrás más que una vida completamente normal. Una vida basada en la mediocridad y en la cadencia de emociones.A su vez, aunque parezca contradictorio, es necesario luchar por conseguir esas grandes esperanzas. Porque si no luchas por que lleguen a tí, ellas solas nunca lo harán. Se quedarán quietas e irán a parar a otra persona que dedique su vida a luchar por ellas.A lo largo de su vida había adquirido una cantidad relativamente minúscula de sus propias grandes esperanzas. A menudo llegaba a preguntarse a sí misma si ella y esas grandes esperanzas formarían imanes que se repelían. Sin embargo nunca perdió las ganas de luchar por esas esperanzas, y un día, cuando estaba al límite de sus fuerzas, las grandes esperanzas llegaron a ella.Fue entonces cuando se dio cuenta de que la vida nos doblega y nos hace sufrir hasta el último momento. La vida nos golpea y nos hunde, y os puedo garantizar que solo los valientes saben seguir pese al sufrimiento. Solo los valientes saben como soportar sus golpes y seguir luchando por sus grandes esperanzas.

martes, 26 de julio de 2011

Confianza


Cuando no confiamos dejamos de vivir y solo existimos, entonces la felicidad se transforma en una meta difícil de alcanzar. Con la falta de confianza renunciamos a felicidad, porque no creemos merecerla o no nos fiamos que vaya a durar. La desconfianza nos impide avanzar y crecer, nos encontramos con situaciones en las que no nos sentimos realizados, llegan pensamientos que nos bloquean: “ No vale la pena, no voy estar a la altura”; por desconocer nuestro potencial, elegimos actuar por debajo de nuestras posibilidades sin emprender nuevos retos.
Y precisamente por no exponernos a nada, no ocurre nada porque ni siquiera facilitamos la posibilidad de que ocurra algo mejor. Y eso solo hace que la desconfianza aumente.

lunes, 25 de julio de 2011

Historia de miedo

Son muchas las sensaciones que experimentamos a lo largo de nuestra vida. Una de las más comunes es el miedo. Podría escribir muchas cosas sobre qué es el miedo, podría decir los tipos que hay, podría explicar mucho el significado de esa simple palabra. Pero he decidido contar una historia de miedo, algo que para muchos sería miedo, una operación.
Desde que me dijeron que me tenía que operar muchos pensamientos pasaron por mi cabeza, pero sinceramente el pensamiento de "va a salir mal" no lo he tenido. Alguna vez me lo planteé, pero luego me dije: "no, son profesionales, todo saldrá bien". El día antes tuve miedo, pero no de la operación, si no de que me dijesen que por algún motivo no podrían hacérmela ese día, que tendría que esperar más. Por suerte eso no ocurrió.
Me llevaron a mi habitación de hospital, allí me preparé, y después de una pequeña espera me dirigieron al quirófano. En el pre-quirófano, me pintaron la pierna, me hablaron de la anestesia, me hablaron de baloncesto, me hablaron de muchas cosas. Supongo que intentaban quitarme nervios, tampoco es que tuviese muchos. Luego dijeron: "Vamos allá" y entramos. Una luz muy grande, algo cegadora para mi vista. Muchos médicos. Me pincharon para ponerme la anestesia, fue menos doloroso de lo que me habían contado. 
Sentí como un hormigueo calentaba mis piernas. Noté calor, noté que perdía la sensibilidad. De vez en cuando probaba a moverlas un poco para ver si había perdido toda la sensibilidad. Luego sentí como se ponían en marcha. Cogieron mi pierna y empezaron. Tanto relax y tanto sedante y me dormí poco después de empezar. Cuando desperté, estaban empezando a vendarme la pierna. Todavía no tenía sensibilidad. Me dijeron que había salido bien. Me trasladaron a la UVI y ahí pude observar cómo me vigilaban las pulsaciones y como me iba volviendo poco a poco la sensibilidad.
No voy a decir que no es doloroso, la verdad es que en algún momento pensé en cortar con una sierra la pierna para ver si así dejaba de dolerme.
El primer día en el hospital, y un problema en el drenaje hizo que mi cama se inundase de sangre. Después como es lógico me quitaron ese drenaje y me graparon, no es tan doloroso como parece, es más, yo ni siquiera lo sentí.
Después claro, por la noche no pude dormir, notaba bastante dolor, aunque claro, podía aguantarlo.
El miedo a no curarme era tan grande que apenas me movía, no quería que algo saliese mal.LA desesperación al intentar doblar, mover o contraer la rodilla, sentir que ya no pertenece a tu cuerpo...
Al llegar a casa era la misma historia, me dolía, no dormía bien.. cosas normales los primero días después de una operación.
Pero aún tengo miedo, la operación sabía que saldría bien, esas cosas nunca me intimidaron. A lo que yo tengo miedo es a no saber controlarme, a fallarme a mí misma, a pensar que estoy bien cuando no lo estoy y forzarme, volver a romperme. Tengo miedo de no volver a ser la misma (físicamente hablando). Me aterroriza el día en el que vuelva a hacer deporte, porque sé que voy a tener miedo, porque sé que no daré mi máximo potencial por si me hago daño, porque sé que cada vez que me dé un golpe me aterrorizará la idea de volver a quedarme un año sin poder hacer ejercicio.
Dicen que la rehabilitación es la parte más dura en una operación. Yo no lo creo. Para mí lo más duro es aguantar a nuestro cerebro, aguantar el miedo, superar nuestros temores. Hacer ejercicios de rehabilitación es doloroso, eso no lo voy a discutir, pero no es tan duro como superar el miedo a volver a caer. No es tan duro como aguantar la respiración y seguir dándolo todo para conseguir algo. No, la rehabilitación no es lo más duro, os lo juro.
En mi caso, lo peor es la falta de fuerza de voluntad, el miedo me consume, las personas me dicen que deje el baloncesto, y yo solo tengo miedo, solo tengo tristeza, solo siento rabia.


Son muchas las sensaciones que experimentamos a lo largo de nuestra vida, y el miedo es, para mí, la peor de todas.

sábado, 16 de julio de 2011

Así soy, no lo puedo evitar

Me gusta dormir hasta tarde, levantarme solo cuando el cuerpo no soporta más la cama. Me gusta desayunar bien, y tardar tiempo en hacerlo.
Suelo reírme por nada, suelo fingir que algo me hace gracia. Muchas veces me han dicho que hablo mucho y que estoy como una cabra.
Soy una persona que se suele dejar que le hagan daño y luego lo sufre en silencio. He conocido a muchas personas, gente que igual entró en mi vida, y luego salió sin despedirse. Gente que nunca supo nada de mí.
Me gusta ocultar mis sentimientos, la mayoría de la gente solo sabe si me pasa algo cuando no puedo evitarlo, cuando no me quedan fuerzas para encontrar un motivo para sonreír.
Me encanta sonreír. Me gusta ser feliz, o por lo menos hacer que el resto del mundo piense que soy feliz.
Me gusta quedarme despierta hasta tarde hablando con mis amigos, y también tomarme un colacao antes de irme a dormir. Soy ese tipo de persona que en la cama se inventa millones de historias que jamás sucederán.
Así soy yo, y disfrutaré de mi "yo" porque jamás pienso cambiar.

y vuelta a empezar

Porque hoy estoy mejor que nunca y no quiero que nadie me quite esta sonrisa de mi cara, ni siquiera un imbecil, un imbecil del que me enamoré e hice el error más grande del mundo, si el imbecil eres tú. No dejaré que vuelvas a destrozarme porque esta vez he vuelto y nada ni nadie me volverá a derrumbar, esta vez soy más fuerte y con nuevas esperanzas y nuevos sueños, porque hoy lo he decidido, otra nueva vida voy a comenzar, más alegre y más divertida, llena de sonrisas y alegrías, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo, algo que me va a cambiar la vida para siempre.Un cambio de aires siempre viene bien para cualquiera. ¡Estoy deseando empezar de cero!

domingo, 10 de julio de 2011

Definitivamente, quizás.

"Los cuentos de hadas son más que ciertos, no porque nos digan que los dragones existen, si no por que nos dicen que pueden ser vecidos." - G.K. Chesterton

Los miedos, los temores, los complejos... solo existen para ser superados. Todas las personas somos culpables de salir corriendo cuando hay miedo. Pero yo ahora solo quiero escuchar lo que llevo dentro de mi, quiero escuchar lo que la gente de verdad quiere decir. Quiero encontrar lo que en su momento me motivó, quiero averiguar que es lo que me obliga a salir adelante cada día, quiero esforzarme al máximo por conseguir algo que quizás luego no me sirva para nada, que quizás luego descubra que en realidad no era ni importante, pero ahora quiero hacerlo.

La mayor gloria no está en disfrutar de muchos triunfos, sino en aprender a levantarse y a no cometer los mismos errores una y otra vez.