martes, 22 de febrero de 2011

Cinco.

El cinco, para algunos solo un número más. Creo que muchas veces la gente ha podido pensar cosas raras de mí por mi obsesión con ese número. Cierto es que me encanta y desde siempre lo ha hecho, aunque hasta hace poco no lo había sentido como mi número de la suerte, o mi número favorito. Hasta hace poco yo también podría haber dicho que era un número sin más. Ahora sé que no lo es, por lo menos para mí es mucho más.
Cinco son las veces que me entristezco cuando llueve, una por la mañana nada más levantarme, otras dos antes y después de comer, otra a media tarde y la última al anochecer.
Cinco han sido las amigas que me han fallado, cinco han sido a las que yo les he fallado.
Cinco son mis comidas del día, el desayuno, el pincho, la comida, la merienda y la cena.
Cinco es la mínima nota que puedo sacar en un examen, de lo contrario suspendería. 
Cinco es el número que lleve la temporada de baloncesto de 2009-2010, con ese número viví uno de los mejores momentos de mi vida, con ese número aprendí el valor de la amistad, aprendí el valor del esfuerzo, aprendí tantas cosas que a mí me es imposible pensar que el "Cinco" solo es un número, porque para mí es MI NÚMERO.
  Cinco serán los meses que tendré que esperar después de una operación para poder decir: 
                 "Solo un mes más y podré volver a jugar."

Muchas cosas hacen que el cinco sea para mí un gran número, y cuando lo menciono tanto y le doy tanta importancia, no es porque quiera resultar graciosa haciéndolo, solo es porque para mí es un número realmente importante, como para el resto serán los otros números.
Por eso, en realidad, no es más que lo que simboliza lo que ha desatado mi pasión por ese deporte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Expresa tus pensamientos :)