domingo, 6 de enero de 2013

No somos nadie.

No me gusta mi cuerpo. 
No me gusta mi cara, no me gustan mis pies, no me gusta mi barriga, no me gustan mis piernas. 
No me gusta nada de mi.
No me siento a gusto conmigo misma.
No me considero capaz de nada.
No soy lista. Ni guapa. No soy nada.
Soy débil. No le importo a nadie. Nada me sale bien.
Me siento horrible, más bien, lo soy.

¿Sabéis que? Que así viven muchas jóvenes de hoy en día. Gracias a la sociedad. Gracias a las personas, que no les dicen lo importantes que son, lo bellisimas personas que son. Todo el mundo importa, todo el mundo es bello, todo el mundo merece ser querido.
No somos nadie para juzgar. 
    

¿A caso es posible?

¿Se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido? Dudo que tenga algún sentido esa pregunta, que haya alguna respuesta exacta pero redondeando y borrando todos los peros os digo que sí.
¿Se puede necesitar algo con tanta fuerza que acabe doliendo? Y más que algo, ¿se puede necesitar a alguien tanto como para que tu corazón se encoja? También tendríamos mil discusiones a cerca de si la necesidad es vital o simplemente un desvarío más del caprichoso destino, por ello otra vez y para quitarnos problemas os diré que sí se puede, y llegas a sentir tres nudos divididos desde el estómago, pasando por tu corazón y anclándose finalmente en el medio de tu garganta para dejarte sin palabras cuando más las necesitas.
¿Se pueden tener ganas de llorar sin poder derramar lágrima alguna? Se puede, y es posiblemente una de las peores angustias que el mundo te puede dar. Los nervios te comen, te hunden, te levantan y te dan mil vueltas antes de dejarte otra vez tumbada en la cama, mirando al techo, tal y como estabas antes de empezar a pensar.

He perdido

Buenas tardes, bienvenido a la puta realidad. Aquí, nunca habrá vuelta atrás.Si te equivocas, no hay forma de retroceder en el tiempo. 

Ese segundo en el que fallaste, no volverá a surgir. Ni ese minuto, ni ese día, se repetirán.

Aquí, un "Game over" no incluye un "Reintentar". Aquí, la mayoría de finales no son felices.Aquí, si te arrepientes, no hay un "Salir sin guardar".

¿Sabéis cómo es esa sensación de estar decepcionado con uno mismo?

Yo si, la conozco bastante bien. Ya está, existe un momento en el que no puedes más, y te rindes, y es entonces cuando te dices: "¿Y todo lo que he estado aguantando? ¿Solo para rendirme ahora?" Y entonces, pretendes seguir luchando. Pero, venga ya, si no te quedan fuerzas, si ya ni tú confías en ti, si ya ni siquiera eres nadie.

No soy nadie. 

Ni yo misma soy capaz de confiar en mi.

He luchado, de verdad, he luchado... y he perdido.