domingo, 13 de noviembre de 2011

Nunca te arrepientas de nada,

lo que fue bueno, es maravilloso; lo que fue malo, es experiencia.
Equivocarse no es un pecado, el pecado es ser cobarde y no admitir que estabas equivocado. Yo simplemente espero que te des cuenta de "lo que tienes" antes de que se convierta en "lo que tenías".

jueves, 10 de noviembre de 2011

No se puede conseguir el arcoiris sin un poco de lluvia

No se puede conseguir la felicidad sin algún mal rato
Un hombre sabio dijo una vez que puedes tener todo en esta vida si sacrificas todo lo demás por ello, lo que quería decir es que nada viene sin un precio a pagar así que, antes de entrar en batalla, más vale que decidas cuanto estás dispuesto a perder por ello. Demasiado a menudo, ir a por lo que sienta bien significa dejar a un lado lo que sabes que es correcto. Dejar que alguien entre en tu vida significa abandonar las paredes que llevas toda una vida construyendo, por supuesto que los sacrificios más duros son lo que no vemos venir cuando no tenemos tiempo de formular una estrategia para elegir un bando o para medir la perdida que sufriremos, cuando esto ocurre, cuando la batalla nos elige a nosotros y no al revés, ahí es cuando el sacrificio puede resultar mayor de lo que podemos soportar.

No nos hagamos más daño

Todos vamos por la vida como toros. Un golpe aquí, un golpe allá, haciéndonos daño a nosotros mismos, a otra gente. El problema es intentar descubrir como controlar el daño que hemos hecho, o el que nos han hecho. A veces el daño nos pilla por sorpresa, a veces creemos que podemos arreglar el daño, y otras veces el daño es algo que ni siquiera podemos ver.

Todos estamos dañados, parece. Algunos más que otros. Cargamos con el dolor desde la infancia y luego, como adultos, damos todo lo bueno que podemos conseguir. Últimamente, todos hacemos daño y luego nos metemos en la ardua tarea de arreglar todo lo que podamos.
Y claro que es difícil, pero eso no significa que no se pueda conseguir, para ello necesitamos voluntad y tiempo, sobretodo tiempo.


Dale tiempo al tiempo

Como médicos, como amigos, como seres humanos, todos intentamos hacer las cosas lo mejor que sabemos, pero la vida está llena de giros inesperados y justo cuando parece que tu barco llega a tierra, el suelo bajo tus pies se mueve y te tira al suelo, si tienes suerte solo te harás un moratón o un cortecito que podrás tapar con una simple tirita, pero algunas heridas son más profundas de lo que parecen en un principio y se necesita más que un “arreglo rápido”, con algunas heridas te tienes que quitar la tirita, dejarlas respirar y darlas tiempo para respirar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ahora ya lo sabes, no tengas miedo

Hay muchas cosas que temer en este mundo, pero nuestros miedos nada tienen que ver con horribles máscaras, con arañas de plástico o con monstruos artificiales. No, son nuestros pensamientos los que más nos aterran... ¿y si se arrepiente de su decisión? ¿y si de verdad es infeliz? ¿y si la posibilidad de un amor ha pasado para siempre?.
¿Cómo podemos superar esos pensamientos tan terribles? Recordando siempre que aquello que no nos mata nos hace más fuertes.
Parece difícil, lo sé, pero si te dejas llevar por esos pensamientos amargantes, dejarás de disfrutar la vida.Saber que vas a morir lo cambia todo.Sientes las cosas de un modo diferente y las hueles distintas. Sin embargo la gente no aprecia el valor de sus vidas. Siguen bebiendo un vaso de agua pero no lo saborean.

Juegos de la vida

A todos los niños les encanta jugar, pero antes de que puedan montar en bici, saltar a la comba o incluso lanzar el frisbee, los niños saben que lo primero que tienen que hacer es convencer a sus amigos para que jueguen con ellos y lo mismo sucede con los adultos
A todos los niños les encanta jugar, pero los niños se hacen mayores y se buscan nuevos juegos. Fingen estar bien para que su familia no se preocupe, mienten a sus amantes a cerca de donde van por las tardes, se inventan historias para ocultar la verdad a sus amigas. Si, lo cierto es que a todo el mundo le encanta jugar, pero sólo hasta el momento en que alguien se hace daño...

Sé tú mismo, el mundo es demasiado complicado como para intentar ser alguien más

No soy la más guapa. 
No soy la más lista. 
No soy la más interesante.
 No soy la más buena.
 No soy la más rebelde. 
No soy la mejor en nada. 
No soy la más madura. 
No soy la más graciosa.
 No soy la más sociable. 
No soy la más simpática. 
Pero... soy yo.

¿Si no te esfuerzas hasta el máximo, cómo sabrás dónde está tu límite?

La fuerza de voluntad es algo que cada persona tiene de una manera determinada. Mucha gente la tiene de por sí, dice que quiere hacer algo y lo hace. Otras personas, lo intentan, pero no pueden. 
Por ejemplo, dejar de fumar es un gran proceso, se necesita mucha fuerza de voluntad, pero no todas las personas lo consiguen. 
Jóvenes como yo que se proponen estudiar, pero no hay manera. Es insoportable esa sensación de saber que estoy tirando mi vida y no poder cambiarla. Me propongo estudiar pero no consigo concentrarme, me puedo esforzar muchísimo para un examen, y aún así suspenderlo. Pero luego hay días en los que me concentro perfectamente, y que con una hora de estudio llevo el examen lo suficientemente preparado para el aprobado. Pues bueno, ¿necesito o no necesito fuerza de voluntad? Considero que tengo capacidad suficiente para aprender esas cosas, pero algo en mí no quiere aprenderlas, algo en mí se preocupa de cualquier otra chorrada que se me venga a la mente. Otro de mis casos es mi esfuerzo postoperatorio; debería de hacer muchos ejercicios, fortalecer bien mi cuadriceps para volver a jugar, ¿pero que pasa? que no soy capaz, pierdo la concentración, puedo estar un buen rato llorando pensando en que tengo que hacerlo, pero luego se me va la cabeza hacia otro mundo, hacia el mundo en el que todo es perfecto para mí, y allí se está tan cómodo, que no quiero salir, y entonces me doy cuenta de que no me estoy esforzando, no lo hago, aunque me fastidie no hacerlo, no lo estoy haciendo.
Últimamente me propuse andar y empezar a correr un poco. Entonces, empiezo, pero llega un momento en el que estoy cansada, y me digo: "venga, solo cinco minutos más", pero estoy cansada, y me digo: ¿qué más da si paro ahora? Nadie lo sabría, nadie se enteraría, podría decirles que estado 2 horas andando, y no sabrán si es verdad o no." Pero no lo hago, sigo ahí, porque si hay una sola persona a la que no quiero engañar nunca, es a mí misma. Por lo tanto, la fuerza de voluntad, a veces depende del interés, a veces del estado de ánimo, a veces, simplemente en cuanto confíes en ti mismo, ya que si piensas que no lo vas a conseguir, aunque lo intentes, no lo conseguirás.