A nadie le gusta lo inseguro, perder, caer, hacerse daño, quedar marcado por heridas y menos si han sido profundas que tardaron en cicatrizar... a nadie le gusta tropezar con el mismo obstáculo sabiendo lo mucho que dolerá la caída.
La realidad es que nadie se salva de sufrirlo alguna vez, por muy hábil que sea. Aún así, hay diferencias.
Hay quien es fuerte y apenas le duele. Hay quien se hace el fuerte y sufre en silencio. Hay quien llora y quien sonríe irónicamente porque sabía que era inevitable acabar así. Hay quien se avergüenza de caer y quien lo cuenta como algo que simplemente pasó. Hay quien necesita ayuda y quien se vale por sí mismo para seguir adelante. Hay quien se arrastra unos cm antes de levantarse y quien reacciona rápidamente apenas rozando el suelo. Hay quien aprende a evitar ese obstáculo y quien elige nuevos caminos. Hay quien al cambiar su rumbo acierta, y quien se equivoca y elige una ruta más abrupta. Hay quien cae de nuevo en lo mismo por despiste,por cabezonería, por orgullo, por engaño, por irresponsabilidad... o porque simplemente se dio cuenta de que lo que le llevó hasta allí compensaba con creces el dolor del tropiezo...
Es una pena que sólo las heridas y no las sonrisas dejen marcas en nuestro cuerpo. No nos olvidaríamos tan fácilmente de lo bueno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Expresa tus pensamientos :)