Sí, todo puede ocurrir muy deprisa. La vida que conocemos puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, extrañas amistados pueden florecer, importantes carreras pueden quedar aparcadas, una esperanza perdida hace tiempo puede resurgir... Aún así deberíamos dar gracias por cualquier cambio que nos traiga la vida porque sin darnos cuenta llegará un día en que ya no habrá más cambios.
Recordar el pasado es un juego peligroso. Si bien la mayoría de los recuerdos son simples recuerdos de una época más feliz, otros pueden llegar a ser mortales.

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